99. LO DE MI LIBRO. PRIMERAS LÍNEAS
En esta segunda entrega transcribiré
parcialmente lo que el año 1990 (casi 30
años atrás) incluí en mi libro sobre “Administración en Odontología” y al reelerlo
sigo afirmando estos conceptos. Los he ampliado (pobre de mí si no lo hubiera hecho),
pero quiero que me vaya acompañando en mi vida profesional y en las ideas que
poco a poco fui entregando a la profesión.
En los siguientes artículos continuaré entregándole literalmente lo que incluí en mi libro.
" TEMA 6 : PERSONAL ASISTENTE
En el ejercicio de nuestra profesión, nos
sería absolutamente imposible trabajar en el Consultorio sin Personal
Auxiliar. Este término no me llega a
parecer el más adecuado y prefiero llamarlo “Personal Asistente”. El término Auxiliar encierra en mi concepto
un sentido algo peyorativo, no expresa su verdadera importancia, mientras que
el de Asistente” me impresiona como más descriptivo de su verdadero rol.
Son tantas las cosas que hacen las Asistentes
en un Consultorio que no concebiría a un profesional, trabajando solo, sin
ningún tipo de ayuda.
El Personal Asistente o mejor dicho con
propiedad, las Asistentas, pues prefiero trabajar con señoritas, mantienen un
papel preponderante en el desarrollo y la ejecución de las actividades del
Consultorio, pues su papel es eminentemente dinámico. Ud. las podrá ver haciendo cosas continuamente
y desplazándose en silencio por todos los ambientes del Consultorio. No exagero cuando expreso que el día que una
de ellas no puede asistir al Consultorio, creo que sería mejor cerrar las
puertas y no dar atención a los pacientes.
Conceptúo la actividad de cada una de ellas, como las partes de una
maquinaria que cuando falla alguno de los engranajes, el movimiento o la fuerza
resultante, se echa a perder y no se obtienen resultados adecuados.
El tema de “Las Asistentes en
Odontología” es sumamente amplio, pero
señalaremos en primer lugar, ciertos conceptos generales que estimamos de
utilidad.
En nuestro consultorio, tanto los
profesionales como las Asistentes, nos consideramos un verdadero equipo de
trabajo, absolutamente integrado, con relaciones directas durante el horario de
atención. El bienestar de cada uno de
nosotros, beneficia a todo el conjunto, en lo personal como al trabajo
propiamente dicho. Los problemas
personales son hechos propios por todos y tratamos de brindar nuestro máximo
apoyo y ayuda, cuando uno de nosotros ve afectada su aptitud y bienestar. Los problemas se interiorizan, se analizan
conjuntamente y se da el apoyo necesario, pero tratamos que estos problemas
sean avaluados siempre en su verdadera dimensión para que su existencia no
afecte la eficacia del conjunto.
Como nos consideramos un equipo de trabajo,
todos somos evaluados en el mismo nivel y preferimos no establecer
categorías. Teniendo cada una de las
personas perfectamente identificados sus derechos y obligaciones, el ejercicio
de sus funciones beneficiará el éxito del trabajo ajeno y no invadirá ni se
dejará invadir o recargar el trabajo propio, por situaciones de abuso de otro
de los integrantes del equipo.
Cuando las personas se sienten respetadas en
el trabajo, son conscientes de que existe el ánimo de valorizar los propios
méritos. Todas las personas del equipo
buscan el propio bienestar a través del bienestar ajeno, si sabemos que nuestro
esfuerzo y méritos son reconocidos. Esto
es lo que nos permite trabajar continuamente en un ambiente de amplia
camaradería, amistad y respeto; de cortesía y exigencia, de acuerdo al momento
dado por la actividad laboral.
Somos conscientes que siempre es estimulante
una palabra de aliento y felicitación y en la misma forma en que destacamos los
méritos de alguno, nos permitimos llamar la atención cuando sea necesario. Siempre hablamos con mucha claridad para
pedir que sea corregido algún defecto de la persona y lo hacemos en privado,
pues la comunicación se establece de mejor manera.
Si la tónica impresa a la relación
interpersonal está basada en la sinceridad y la cordialidad, las cosas se
pueden expresar con libertad.
Estamos listos para escuchar con atención y
para decidir con justicia y rapidez.
Tratamos en todo momento que las personas se sientan apreciadas y
buscamos el máximo de comodidad para el correcto ejercicio de las funciones
propias y comunes. Pretendemos siempre
la más adecuada retribución al trabajo.
Cuando observamos que alguna persona muestra el deseo de cumplir
esmeradamente su trabajo, ese interés es destacado y premiado económicamente,
en el máximo de las posibilidades.
Resaltamos siempre lo benéfico que es una cara
alegre y una sonrisa para el mejor logro de las funciones, pues una persona de mal
humor, o que tenga signos de mal carácter, perjudica el bienestar de los demás.
(continúa en el siguiente artículo 3)
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